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Mini-clase (II). ¿Cómo se producen los cereales?

Ya hemos visto cómo se producen los productos lácteos de nuestro desayuno, así que ahora pasaremos a los que se elaboran a partir de cereales, es decir el pan, las ricas tostadas o los propios cereales del desayuno.

Vale, pero ¿qué son exactamente los cereales?. Pues son plantas herbáceas que pertenecen a un grupo botánico importantísimo para la alimentación del ser humano y el ganado: las gramíneas. Los cereales son hierbas, de su tallo cilíndrico y hueco nacen las hojas, finas y alargadas abrazando el propio tallo. Este tipo de plantas forma una espiga llena de granos, o lo que es lo mismo, semillas comestibles y nutritivas que forman una parte importante de la dieta del ser humano. Fijaos si son importantes que los cereales reciben su nombre de Ceres, la diosa de la agricultura para los romanos.

Y ¿cuáles son los cereales que consumimos más habitualmente?. Eso depende de la zona del mundo donde nos encontremos; nosotros nos centraremos en Europa. Con el trigo harinero por ejemplo se elabora pan, bollos, galletas e incluso los cereales del desayuno. Sin embargo, para fabricar los fideos de la sopa o los espaguetis se utiliza otro tipo, el trigo duro. El trigo procede de Oriente Próximo; ya en el antiguo Egipto, Mesopotamia o la antigua Grecia se alimentaban con antepasados del trigo actual.  

El maíz es también muy habitual en los cereales del desayuno, por ejemplo en los copos de toda la vida. Al igual que el trigo, hay distintas variedades de maíz y es posible que el maíz de palomitas sea de los más antiguos. De hecho, se cree que lo de calentar los granos hasta que exploten fue el primer método de cocción del maíz para aztecas, incas y tribus norteamericanas, ya que precisamente ese es su origen geográfico.

¿ Sabías que los cereales de desayuno tienen su origen en el XIX, gracias al despiste casual de W.K. Kellogg de dejarse olvidados los copos de maíz hervido en el horno?.

El arroz se suele utilizar menos en los cereales de desayuno, al menos en Europa, sin embargo es la fuente de energía principal para más de la mitad de la población mundial. Otro cereal que posiblemente os suene haberlo visto en copos en el muesli, en barritas energéticas o incluso en gachas es la avena.

Vale, pero ¿cómo se cultivan los cereales?. Cada cereal tiene unas necesidades específicas. A unos les gusta más el frio, a otros el calor; un suelo húmedo o seco, pobre o fértil. Sin embargo, hay dos tipos principales según la época en la que se siembran. El trigo y la avena por ejemplo son cereales de invierno, porque se siembran en otoño, se desarrollan a lo largo del invierno y la primavera y se cosechan en verano. El maíz y el arroz son cereales de verano, porque como necesitan más calor para desarrollarse se siembran en primavera y se cosechan a finales del verano.

Para obtener una buena cosecha lo primero que se hace es preparar el suelo con un arado para que la semilla pueda germinar sin problemas y encuentre todo lo necesario para crecer sana y fuerte. Luego se siembran los granos con la ayuda de una sembradora, que los depositará en el suelo a la profundidad y distancia exacta. Si es necesario se aplicará abono para que el cultivo tenga todos los nutrientes necesarios o se tratará con productos fitosanitarios si aparecieran plagas o enfermedades que amenacen con dañar gravemente el cultivo. Poco a poco, las plantas de cereal van creciendo y desarrollando sus espigas llenas de granos. Según el tipo de cereal y el clima, llegará el momento de la cosecha más o menos avanzado el verano. Los cereales se recogen con unas grandes máquinas llamadas cosechadoras. Estas son como un gran camión equipado con una maquinilla de afeitar; según avanzan por el cultivo cortan los tallos, desmenuzan las espigas y separan el grano de la paja. Esta queda en el suelo y el grano se almacena en un depósito hasta que llegue un tractor con remolque para vaciar su contenido. 

 

Una vez cosechados, ¿cómo se transforman los cereales en harina?. Lo primero es llevar los granos al molino harinero, donde se llevan a cabo una serie de procesos. En este vídeo lo explican muy bien, pero te lo resumo por si acaso. Nada más llegar al molino se almacena en un silo para ir utilizándolo cuando necesario. Se limpia para eliminar trozos de paja, plumas, piedras, etc. que llegaron mezcladas con el cereal. Luego los granos se humedecen un poco, para que estén más blandos y así sea más fácil molerlos. Estos pasarán por distintos molinos - antiguamente eran piedras, hoy en día son rodillos de acero - y por cedazos (una especie de coladores gigantes) que separan las distintas partes que tiene el grano. El proceso de molido y separado se repite varias veces hasta que las distintas partes del grano (la cubierta o salvado, el germen o la propia harina) quedan completamente separadas.

La harina ya está lista para ser envasada y llevada a las panaderías, las fábricas o al supermercado. Y de ahí a casa, para que disfrutemos de una sabrosa tostada.

 

¡¡ Buen provecho amigos !!.

No sabemos exactamente qué marca la llegada del verano; el fin de curso escolar, la apertura de las piscinas... ¿o quizás que los melones y las sandías sean las protagonistas de la frutería?. Dos frutas, grandes y sencillas a la vez, protagonistas de almuerzos, postres y meriendas veraniegos que merecen una entrada por todo lo que aportan tanto al consumidor como a muchos agricultores de este país.
Si hay un alimento que no debe faltar en un desayuno saludable es la fruta, por tanto ella será la protagonista de esta nueva mini clase. En primer lugar porque la fruta nos llena, nos aporta energía, vitaminas y fibra, un combinado perfecto para comenzar el día con buen pie. Y en segundo lugar, porque somos muy afortunados de tener a nuestro alcance una gran variedad de frutas de temporada que va cambiando según avanza el año. Así, es fácil que tengas una o varias frutas favoritas porque, además apenas tienen que viajar, podemos disfrutarlas sabrosas y de temporada. Por cierto, ¿cuál es la tuya?.
Parece que vamos a tener que quedarnos en casa durante un tiempo debido a las circunstancias. Los peques no pueden ir al cole a seguir aprendiendo; lo mismo se habrán perdido esa excursión a la que tantas ganas tenían de ir o esa charla tan interesante que iban a dar los padres de los compañeros explicando su oficio. Pues bien, desde este rincón os proponemos una serie de pequeñas clases en las que veremos cómo se producen algunos alimentos.