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Cómo controlar el mildiu en el siglo XXI

El mildiu es una enfermedad producida por el hongo Plasmopara viticola que afecta a todas las partes verdes de la vid. Afecta particularmente a los viñedos situados en la mitad norte de España y puede provocar pérdidas muy graves en las cosechas, tanto en cantidad como en calidad.

Para luchar contra este hongo se recurre a medidas preventivas y culturales (deshojados para airear las cepas, aplicación equilibrada de abono nitrogenado y plantación de variedades menos susceptibles entre otras) combinadas muy a menudo con aplicaciones de productos fitosanitarios basados en cobre. El mildiu tiene un ciclo biológico complejo que le permite permanecer viable durante años en el viñedo, particularmente en zonas con cierta humedad. Por esta razón los distintos servicios agrícolas suelen tener sistemas de alerta que avisan al agricultor del riesgo de infección para que realice los tratamientos necesarios en el momento adecuado.

Los sistemas de gestión de avisos fitosanitarios frente al mildiu recurren a diversos modelos complejos que permiten predecir las infecciones de este hongo con mayor o menor fiabilidad. Uno muy conocido y utilizado es el modelo Goidanich, aunque su fiabilidad es limitada ya que tiene en cuenta pocas variables para hacer sus predicciones. Afortunadamente, hoy en día tenemos herramientas tecnológicas que nos permiten controlar con mucha facilidad y exactitud todo (o casi todo) lo que ocurre en el campo de cultivo. De esta manera, el técnico asesor dispone de una herramienta más potente para guiar al agricultor a la hora de tomar decisiones.

Es el caso de Rubén García San Juan, asesor en gestión integrada de plagas desde hace cuatro años, que participó como ponente en el webinar Viñedo 4.0 y Mildiu organizado por las Juventudes Agrarias de COAG. Rubén, que es ingeniero forestal y máster en sanidad vegetal, asesora a los socios de la cooperativa vitivinícola Celers Domenys que abarca 1700 ha de viña en tres comarcas vitícolas diferentes de Cataluña (Penedés, Conca de Barberá y Alt Camp).

La necesidad de gestionar tanta superficie por parte de un solo técnico junto con los efectos cada vez más evidentes del cambio climático en el cultivo de la vid hacía aconsejable probar nuevos sistemas que permitieran llevar a cabo un buen asesoramiento a los agricultores. Así, Rubén participó en la iniciativa AgriGenio que propuso BASF en 2020 a técnicos de diversas comarcas españolas para estudiar la posibilidad de validar en campo esta nueva técnica de agricultura de precisión. El sistema AgriGenio Vite es un ejemplo de sistema de apoyo a la toma de decisiones (DSS, Decision Support Sistem), una nueva herramienta que ha demostrado su utilidad a la hora de gestionar los viñedos.

Este DSS integra conocimientos previos del cultivo (aire, suelo, planta, plagas y enfermedades) con la información que obtienen de manera continua distintos sensores colocados en el campo. De esta manera puede proporcionar alertas en tiempo real y asesora sobre las intervenciones a realizar en el campo en cada momento. Para ello, es necesaria la instalación de estaciones climáticas automáticas en parcelas representativas que registran en tiempo real (cada 15 minutos) parámetros mínimos (precipitación, temperatura ambiental, humedad de la hoja, humedad relativa).

En 2020 llevó a cabo una prueba piloto experimental en la Conca del Barberá. Contó con la colaboración de un joven productor ecológico dispuesto a probar esta nueva manera de trabajar en una finca de 1 ha. plantada con uva tempranillo. Como en todo buen experimento, también se contó con una parcela testigo cercana, cultivada también en ecológico y con plantas de edad similar. Simplemente el agricultor debía seguir exclusivamente los tratamientos recomendados por Rubén en función de lo que indicara el modelo, comprobando de vez en cuando que los avisos de infección primaria del modelo aparecían realmente en el campo. La prueba piloto resultó positiva, ya que en la parcela piloto la severidad de la infestación por mildiú fue sensiblemente menor que en la testigo (14% frente a 26% respectivamente). La aplicación le permitió detectar con mayor exactitud las infecciones primarias del hongo y gracias a ello pudo "clavar" algunos tratamientos en el momento exacto.

Pero, aun consiguiendo esos buenos resultados todavía no era suficiente. Es inevitable que los agricultores vayan con miedo ya que se juegan mucho y resulta fácil comprender que cueste no tratar cuando un sistema todavía en pruebas recomendaba calma. Eso sí, aplicando los tratamientos de cobre justo cuando la aplicación daba aviso y recomendaba hacerlo, el agricultor de la parcela piloto se ahorró un tratamiento (7 frente a 8 de la parcela testigo). Con esos datos, en 2021 Rubén ha podido defender en la cooperativa la ampliación del sistema, incorporando dos estaciones más. Para una cooperativa grande como en la que trabaja Rubén los costes que supone la implantación de un sistema como Agrigenio Vite son fácilmente asumibles. Pero para un agricultor a nivel individual que tenga unas 70-100 ha tampoco es ninguna tontería. A grandes rasgos, la inversión inicial para tres estaciones puede estar en torno a los 1.500 - 2000 euros anuales, que suelen ser asumibles si se consideran todas las utilidades que ofrece.

Como su propio nombre indica, estos sistemas facilitan la toma de decisiones aportando una valiosa información. Ayudan a gestionar el miedo y la incertidumbre propias de esta profesión, facilitando a la larga una mejor gestión del cultivo. También permiten a los técnicos y asesores optimizar el proceso de decisión a la hora de recomendar la aplicación de productos fitosanitarios. Al reducir el número de aplicaciones a las estrictamente necesarias, estos sistemas contribuyen al manejo sostenible de los cultivos desde el punto de vista ambiental y económico. De hecho, Rubén tenía la certeza de que, de no disponer de este sistema, su agricultor hubiera hecho más tratamientos (algo habitual en su entorno) agotando antes de tiempo la cantidad de cobre de 4 kg/ha/año establecida en la normativa ecológica. Existen también DSS para fertilización que al parecer están funcionando bien en cultivos extensivos, lo cual es una buena noticia considerando el coste de los abonos y las limitaciones que impone la normativa en zonas sensibles a la contaminación por nitratos. Por si fuera poco, estos sistemas no se limitan a informar sobre una única enfermedad o plaga. AgriGenio Vite también se puede utilizar en la detección precoz de infecciones en Oidio y ofrece una previsión climática a siete días vista que nos avisa de posibles riesgos que acechen al cultivo.

Esto es una muestra de lo que ofrecen las nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura del siglo XXI. Si permiten vivir más tranquilo, ahorrar y ser más sostenible, ¿por qué resistirse a ellas?

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En nuestra búsqueda de personas con historias inspiradoras para las nuevas generaciones de profesionales agrícolas, esta vez hemos tenido ocasión de charlar con Ernest Mas. Un agricultor con una larga tradición familiar a sus espaldas que está demostrando que tomarse en serio la sostenibilidad en su trabajo no sólo es posible, sino que es un camino que merece la pena recorrer. Ernest es director técnico y de I+D de Verdcamp Fruits. Esta empresa ubicada en Cambrills (Tarragona) se fundó en 1933 con la familia Barbarreig y ha mantenido ese carácter familiar hasta que en 1989 se constituyó como SAT. Aun así, entre Ernest y sus primos dirigen un equipo de más de 100 empleados; la quinta generación ya, si les viera su abuelo...